domingo, 9 de junio de 2013

UN DÍA MUY ESPECIAL

No sé como empezar, quizás por el principio aunque eso se remonta a hace ya, unos 27 años.
Yo que al igual que mi hija era una soñadora y rebosaba fantasía, elegí hacer la comunión. Y si, aunque es cierto, todos obligados por esa época , lo hacíamos. Pero yo lo deseaba con todo mi alma.

Pero la vida que es así , en aquel momento me envió una VARICELA, menudo drama, todo se fastidió a un día del acontecimiento.Y que como  para la mayoría de nosotros era un acto muy humilde. Íbamos de monjes y una comida especial en casa con la familia. Vamos que nadie podía decirme que quisiera hacer la comunión , por regalos , fiestas , o vestidos. Era algo mágico para mi . Lo peor es que pensé que era un castigo de Dios por no ser capaz de aprender el Credo, cosa que estaba en mi cabeza porque así se encargó mi catequista.

Fueron todo dramas, yo comencé la catequesis un año mas tarde, porque a mi madre no le venia bien llevarme en mi momento. Total que no se podía atrasar mas y a pesar de las suplicas de mi madre con el cura, el fue determinante y dijo que si no la hacia ese año , ya no podría hacerlo.
Aquí sigue saliéndome rencor.
De manera que un domingo cualquiera, con mucha tristeza, porque no era un día de comunión ,pues fui a la iglesia y todo fue muy frió.
En casa yo me puse a llorar y nadie se percató, fue al enterarme de que la promesa de mi madre, de ponerme el vestido de monja al acabar la ceremonia, pues no lo cumplió, se le olvido recogerlo de la tintorería. Bueno a lo que iba, yo lloraba porque no tenia mi día especial, en ese momento mi abuelo , uno de los seres mas maravillosos de este mundo, me cogió de la mano y me dijo vámonos tu y yo andando hijina.

 En el camino me dijo lo preciosa que yo era y que esos curas no eran amigos de Dios, pero que algún día conocería alguno que si lo era. He de decir que mi abuelo era muy comunista pero creyente , aunque lo de los curas remilgaos no lo llevaba bien.

Y ese es mi gran recuerdo, caminado de la mano con mi abuelo y creiendo ciegamente  en que eso era así y algún día lo vería.

Pues bien , ayer fue la Comunión de mi hija y se cumplió lo que me contó el abuelo. Se proyecto mi momento con su momento y lloré de absoluta felicidad. Conocí al cura que me contó, vi la ceremonia que soñé y no tenia que saberme el credo, fue un gran día. Yo no hablo de ninguna religión , hablo de mi Dios y estaba allí, y mi abuelo , sentí mucho amor. 
Mi hija estuvo espectacular, hizo una redacción que emocionó hasta a el cura. Cantaron todos los niños juntos, y haciendo una superación personal canté yo. No puedo describir algo que solo sintieron los presentes. Mi hija le dio la comunión al cura, en muestra de que todos somos iguales ante los ojos de Dios. y como ese, hubo mil símbolos.
Fui yo quien tubo que preparar la ceremonia y quien hizo la labor de catequista con mi hija, así me lo pidió el cura y así lo hice. 
Yo le enseñé quien fue Jesús y que significa ser su amigo , como ella dice, Yo le enseñe quien es Dios y Dios no castiga , le enseñe que es el amor y amar a todos aunque sean diferentes, o no nos guste su aspecto , su forma de ser o cualquier condicionante . Le enseñe que se perdona y que este es el momento, no luego. Todo lo que yo le decía , fluía de lo que me enseñaron a mi personas como mi abuelo. En estos días ,!son tantas cosas las que me ha enseñado mi hija a mi!. Y me he dado cuenta que necesitaba recordarlo para calmar mi alma y tener un nuevo momento, un momento vivo, presente, y ayer fue mi primera comunión. Aunque el vestido y celebración fueron de ella, la comunión la hicimos juntas.
Y cuando vi a mi marido , superando su lugar de confor, me enamoré aún mas de el.
Todo fluía y no sentí  ni miradas de censura , ni malestar por las criticas, ni me importaba nada, solo miraba los ojos de mi niña y se reflejaban los mios.

escrito de, Raquel Miragaya Fernandez

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