viernes, 17 de julio de 2015

CUENTOS DE VIDA : LA DIOSA QUE NO SABÍA DECIR "NO"

LA DIOSA QUE NO SABÍA DECIR NO

Perséfone era hermosa, delicada, inteligente, audaz, pero no se lo creía. Una Diosa introvertida que reía con otras Diosas, aunque todas sabían, que en su interior fingía.

El día que conoció al Señor de las profundidades, dueño del mundo oscuro y subterráneo, no supo decir NO, y poco a poco él, la fue llenando de halagos y hermosos regalos, donde ella sentía, lo que siempre pedía, AMOR.

Deméter, madre de las madres y de Perséfone, observaba inquieta, pero no hacía nada, pensó que si  la contradecía, sería más fácil perderla.

Así que cierto día, el Señor de lo profundo, la agarró de la mano y preguntando ---¿vienes conmigo?
Perséfone no supo decir NO y con un brutal movimiento, la sumergió en las profundidades de la tierra, en la oscuridad, la pena, las tinieblas.
Donde permaneció a prueba.

Mientras Deméter, la esperaba en el mismo surco, por donde entró, rondando cada día, por si decidía pedirle que de allí la sacaría.
Pero Perséfone, apartada de la vida, de su familia, de sus amigas, cada día más fría y solitaria, sentía que aquella era su vida.
El Señor de lo profundo, odioso y manipulador, cada día le exigía e insultaba, la movía a su antojo y le preguntaba, sabiendo que  Perséfone, no sabía decir NO.

Él tomó en su mano una granada sagrada, fruta prohibida que encadenaba el Alma, y se la entregó. Le contó cual era el trato, sólo comiendo uno de aquellos brillantes frutos, sería la Reyna de lo profundo.
Perséfone, nuevamente no supo decir NO, así que comió y con aquello, sentenció su vida.

Pasaban los días sin saberlo, siempre en la oscuridad, esperando la llegada de aquel brutal Señor, que decía amarla, mientras la movía como un juguete, de un lado a otro, de las profundidades de la tierra.

Perséfone aprendió a llorar sin derramar lágrimas, aprendió a callar y a quedarse quieta, donde su Señor la dejaba.
Un día escuchó una voz, que la llamaba, era dulce, amable, cariñosa, ya no recordaba que aquella voz, era su madre amada.
Escarbó un poco y miró hacia arriba, vio a Deméter que le indicaba la salida. Perséfone sonrió, pero sin más motivo, se paralizó, no podía salir, había hecho un trato sagrado. Así que con un puñal de amor metido en su ombligo, bajó de nuevo a las profundidades
.
Mientras continuaba su vida, recordando aquella voz, que le daba alegría y la mantenía con vida.
Por fin un día, en el que el Señor le mandó, matar raíces de vida, ella respondió NO, aquella consonante retumbó en su cabeza, se hizo enorme, le llenó de fuerza. Él la agarró con odio y destreza, pero Perséfone miró hacia arriba y vio a Deméter, que allí seguía, mirando a lo profundo, ignorando al resto del mundo.

Perséfone huyó, salió buceando como si en aguas estuviera y cuando casi, estaba en la superficie, sintió como la agarraban con fuerza las piernas, a la vez que Deméter le cogía de las muñecas y gritaba con una voz firme y clara
---“suéltala Señor del mundo subterráneo o te abro el cráneo”.
El Señor perdió la fuerza y soltó.

Perséfone ya estaba fuera, abrazada a Deméter, con todo el amor en su preciosa cesta que la recogió y llena de cuidados la colmó, hasta recobrar las fuerzas.

Pero Perséfone sabía que tenía un pacto de por vida y que debería volver.
Así que habló con sus amigas, Diosas hermosas, inteligentes, fuertes y supervivientes de otros mundos, y tomó una decisión
.
AHORA ES REYNA Y DIOSA DEL MUNDO SUBTERRANEO, CONOCEDORA DE LO PROFUNDO, DEL DOLOR, DE LA TRISTEZA Y CUIDA DE LAS PROFUNDIDADES DE LA TIERRA.

Si sientes algún dolor en tu mundo interior, Ella y sólo Ella, sabrá sacártelo y mandarlo con un NO, a los apartados y estériles mundos subterráneos, donde un día su Señor era poseedor.


Ahora el dueño de sentir EL DOLOR DEL MUNDO, perdido, sin fuerzas, a las órdenes de la verdadera REYNA, LA DIOSA PERSÉFONE.

Texto de RAQUEL MIRAGAYA