Hoy me reconozco como mujer, me siento libre, no me fijo en las piedras, las coloreo a mi gusto.
Hoy me amo, veo a la Diosa kali, no me asusta, la observo y aprendo.
Hoy me reconozco y se que por encima de todo soy MADRE, no veo mayor prioridad, que ser madre de mi hija. Y como mujer, se , que me toca ser la tigresa que lucha por su cría.
Quizás sea de ahí de donde saco la fuerza, para seguir haciendo ver los valores de ser mujer. Mi hija será una mujer y yo haré ver, que no es en absoluto diferente de ser hombre.
La quiero libre, la quiero segura, la quiero viviendo en un mundo donde se la trate por igual.
Así que cuando me canse, recordaré mis objetivos, miraré el final de ese camino, igualdad.
Hoy me reconozco y me gusta lo que veo, soy yo, de mis ojos sale el brillo que ha estado ahí siempre, soy la luz que me ilumina, la oscuridad que me apaga para el descanso, soy los rizos bailando con el viento, la sonrisa perpetua , las largas piernas que me mueven, las suaves manos que acarician, la hermosa mujer que ama y quiere. Soy sensible , para lo bueno y para lo malo y lo acepto, hoy lo acepto.
Hoy me libero de las cadenas, decido que no las quiero, las abandono para sentir mis muñecas sin peso, para librar mi corazón de cargas.
Hoy decido amar en libertad, liberarme de los apegos, decidir lo que quiero, mirar y abrir los ojos para tomar mis decisiones. Soy la fuerza yang y la dispersión yin, puedo serlo todo, porque así lo decido.
No más lamentos, si me equivoco, me recompongo y sigo. No mirar atrás, confío y dejo que mi intuición me guíe.
Después de todo la intuición lleva siglos conmigo la tiene mi genética, pero estaba apagada, invalidada por el miedo. Si la vida es vivirla , pues decido que así sea.
Retiro de mi camino lo que no me gusta, falsas ilusiones de lo que creo que es. La persona que me acompañe será libre, y libre me verá a mi. No tiene que pensar como yo, ni siquiera tiene que sentir como yo, pero si tiene que respetar y amar mi decisión y mis pensamientos, porque es lo que hago yo.
Parece difícil pero es muy sencillo solo el orgullo y el ego aplastan esa forma de vivir la vida. Hacer lo que quieres sin dañar a nadie. Realmente la vida es un baile y debes dejarte fluir, acompañar a quien en el camino te acompañe y dejar marchar al que otro camino tome.
No dramatizar , el ser humano nace sano y libre, pero nos encadenamos por supuestas necesidades, perdemos la salud envenenándonos con preparados químicos de venta como alimento , cuando el único alimento que debemos de tomar es el que nos regala la tierra.
Nos hacemos adictos a las personas que creemos necesarias para que nos ayuden a vivir, cuando la única persona necesaria para vivir somos nosotros mismos. Creemos imprescindibles las ropas , perfumes , coches etc y realmente tenemos todo lo necesario para disfrutar de cada instante.
Solo hay que mirar al cielo , a la tierra, a la vida y dejar que fluya con nosotros en nuestro baile.
Si nos fijamos no hay un solo animal salvaje que necesite nada y que nunca enferme. Los animales que enferman, están en manos de lo seres humanos. No necesitan medicinas ni abalorios solo viven a la mayor intensidad de placer posible.
Pero los humanos necesitamos de constantes estímulos para sentir un nivel de placer y el resto del tiempo nos lo pasamos trabajando y buscando , lo que ya por naturaleza tenemos. Metidos en un extremo de consumo y necedad de donde salimos heridos y enfermos.
Pero tenemos el razonamiento apagado, porque la intuición ,el corazón y el único conocimiento por nosotros mismos esta dormido.Y ahora cuando pasados los años ya enganchados a toda esa forma de funcionar, llego yo diciéndome que me retiro, que decido vivir conmigo, para mi y dejar fluir mi destino, que sigo acompañando a mi hija hasta que ella decida y que después dejo que mi vida siga por lo que soy y no por lo que he sido.
Y mi compañero de vida, no puedo saber si seguirá en paralelo conmigo, o decidirá hacer una tangente y seguirá otro destino, pero no dramatizo.
Y hoy digo que yo sigo, que confío en mi corazón y como el titulo del libro, me escucho y digo; DONDE EL CORAZÓN TE LLEVE, ese es el único destino.
texto de : RAQUEL MIRAGAYA
