Creo que uno se da cuenta que ya ha comenzado a madurar, cuando te planteas un objetivo y sabes que para lograrlo debes dar pasitos, como un bebé, pequeños pasitos , de uno en uno. Y sabes que ya no sirve la impaciencia, ni las pataletas del quiero , quiero. No sé cual es la edad , ni tampoco porque llega , a mi gusto, tan tarde.
Esta temporada en la que estoy mas cansada, con mas "brotes", es la que más atareada estoy. Y curiosamente haciendo cosas totalmente diferentes, pero todas me llevan a dar los pasitos.
Es curioso como, el universo, energía ó como queramos llamarlo, se pone de acuerdo para enviar el mismo mensaje ,por diferentes que sean las actividades.
A mí está haciéndome trabajar la paciencia, madre de todas las ciencias y sabio consejo de las hadas.
Si, yo creo en las hadas, pero no esas de los cuentos. Son las que hay en la belleza del interior de cada mujer. Fue después de leer un maravilloso libro, que si a alguien le interesa, le daré los datos. Es constructivo y te hace soñar.
Pero sigo con lo que estaba, que me disperso. La cuestión es que estoy dando diferentes cursos, voy a conferencias , hago biodanza, llevo una vida de madre con hija apunto de hacer la comunión, voy al dentista, estamos creando la asociación de mujeres, y todo me indican el mismo camino, PACIENCIA, pasitos cortos. Y veo que mi salud mejora, me baja tanto el estado de estres , que me encuentro bien.
Como es la vida! , resulta que solo tenía que darme cuenta, sin prisas no hay estres. El mayor enemigo de una persona con mi enfermedad es ese , el ESTRES.
Aunque supongo que también es el mayor enemigo de la humanidad, que por cierto no se ha dado cuenta.
He aprendido tanto en tan solo 10 días , que no me reconozco.
Me siento en un proceso de renomación y crecimiento, estoy ilusionada en este cambio. Me recuerda a la sensación de cuando se va hacer un viaje al lugar soñado.
Me emociona saber que es posible cambiar, a pesar de las miles de veces que he escuchado eso de ," a su edad ya no puede cambiar", pues no es cierto , creo que siempre que se desee de verdad y que se trabaje en ello , se puede. Pero hay que estar dispuesto a que en ese cambio , quizás, vaya haber perdidas. Y lo que es peor , dejar descolocados con los que convives.
Pero aún así sé que merecerá la pena.Y eso que el paso es muy pequeño, pero cuando esten muchos juntos , va ha ser .....uf, no puedo imaginarlo.
Y no es que crea que mi enfermedad vaya ha desaparecer, me hace feliz pensar que podré vivir junto a ella, adaptándola a mi nueva vida.
Cuando escribo en el blog, creo que quizás , alguien pueda leerlo y darle aliento. Y desde luego si fuera así yo sentiría que es mi segundo pasito.No sé escribir, ni expresarme muy bien , esto no es lo mio. Tampoco pretendo esibir mis vivencias, solo deseo escribir porque me ayuda y porque tengo la esperanza ,que quizás ayude a otra persona a que vea, que la vida comienza todos los días y que cada uno, es un mundo lleno de posibilidades, aún con sucesos desagradables,
mañana es un nuevo día de vida
escrito de RAQUEL MIRAGAYA FERNANDEZ
Yo siempre me he preguntado qué significaba lo femenino. Digamos que desde joven tenía bien claro qué significaba lo masculino. En mi entorno lo masculino estaba bien valorado, era lo deseable, a lo que aspirar. Era mejor jugar al fútbol que al elástico; eran mejor las ciencias que las letras; era mejor trabajar fuera de casa que dentro. Y así, el estatus de las cosas y actividades que pertenecían al mundo masculino dominaban la escena con discreción y eficacia. Era mejor lo masculino que lo femenino, porque los hombres eran más inocentes (me decían de pequeña) y las mujeres más maliciosas. Porque al hombre se lo consideraba virginal y de buen corazón y a la mujer taimada y seductora. Por eso, los hombres debían protegerse de nosotras y entre nosotras no podíamos ser amigas, tendíamos a la envidia y la difamación de forma natural. Esta es la imagen que yo guardé en los primeros años de vida de lo que significaba ser mujer. Después una va creciendo y se va encontrando con que los hombres no son esos entes puros y buenos al que las malas mujeres pueden llevar a la perdición, sino que los lobos existen (no sólo en los cuentos de caperucita). Sin embargo, ya poseía la imagen bíblica de la pérfida Eva dando a Adán la manzana, expulsando al inocente hombre del paraíso. Y así me quedé, con una protesta interna que con la edad se convirtió en un feminismo en el que querer y poder hacer las cosas que los hombres hacían era mi objetivo. Y así, hice un bachillerato de ciencias, aunque la carrera la elegí de letras, porque era mejor. Y así, me dediqué a los deportes de aventura (no por gozo personal -excepto la escalada que para mi era más una meditación- sino por la necesidad de sentirme que podía hacer las cosas que los hombres hacen). Y entonces decidí no tener una relación estable porque era lo que los hombres independientes y libres hacían. Y me dediqué a la empresa porque eso era mejor... y tantas y tantas cosas...
Ahora miro con una mezcla de extrañeza y pesar dónde se fueron esos años de mi adolescencia y juventud. Miro en mi interior y no me creo casi que esa haya sido yo en algún momento. No puedo comprender como solo me llegó esta imagen poderosa y castrante de la Eva maliciosa y pérfida arrastrando al buen hombre; cuando a poco que miremos alrededor nos daremos cuenta de cuánta mentira y decadencia existe tras esta imagen.
Hemos sido las mujeres tradicionalmente las que hemos soportado en nuestros cuerpos los deslices, los deseos y los abusos de los demás. Nos han quemado en la hoguera por brujas. Era nuestro cuerpo el que ha sido repudiado por los beatos y teólogos, objeto de temor y desprecio.
Ya es hora de dar un punto final a todo esto. Mujeres despierten, pero con amor. Nuestras diferencias nos complementan. No luchemos mas por igualarnos.
Mónica Felipe-Larralde
Ahora miro con una mezcla de extrañeza y pesar dónde se fueron esos años de mi adolescencia y juventud. Miro en mi interior y no me creo casi que esa haya sido yo en algún momento. No puedo comprender como solo me llegó esta imagen poderosa y castrante de la Eva maliciosa y pérfida arrastrando al buen hombre; cuando a poco que miremos alrededor nos daremos cuenta de cuánta mentira y decadencia existe tras esta imagen.
Hemos sido las mujeres tradicionalmente las que hemos soportado en nuestros cuerpos los deslices, los deseos y los abusos de los demás. Nos han quemado en la hoguera por brujas. Era nuestro cuerpo el que ha sido repudiado por los beatos y teólogos, objeto de temor y desprecio.
Ya es hora de dar un punto final a todo esto. Mujeres despierten, pero con amor. Nuestras diferencias nos complementan. No luchemos mas por igualarnos.
Mónica Felipe-Larralde




