El miedo es una masa oscura, no negra, el negro es un color y el color no cabe en el miedo. Es una masa oscura, pringosa y muy pegajosa , que en principio es pequeña pero se va extendiendo y pegando por el cerebro.
Hay veces que solo se pega por unos días y resulta fácil despegarlo y mantenerlo quieto en su lugar. Pero hay ocasiones en que se pega por muchos días y cuantos más días pasa, más se pega y más se extiende. Puede llegar a cubrir el cerebro en su totalidad y quedarse por tiempo indefinido.
Cuando el ve que se va ha quedar, lleva su almohadita , esa si es blanca y muy cómoda. Al miedo le gusta estar cómodo , porque así nadie lo expulsa. Esa almohadita es nuestra esperanza. Donde está ella no se ha pegado el miedo. Ese es el lugar de donde deberemos tirar para despegarlo, poco a poco.
Es un trabajo duro y laborioso, no podemos desconcentrarnos de nuestro propósito , porque si no, se volverá a pegar. Cuando comencemos a intentar hacer una bolita pequeña y concentrada de miedo, no debemos olvidar de recoger la almohadita y llevársela al lugar donde lo vayamos a colocar.
Porque, SI , el miedo debe quedarse con nosotros, es necesario. El ha garantizado durante siglos , nuestra supervivencia. El se activa y nos hace actuar, cuando algún depredador , quiere hacernos daño.
Por lo tanto el miedo debe vivir con nosotros. PERO EN SU LUGAR.
El miedo es avaricioso y lo quiere todo y puede llegar a anular a una persona, hasta tal punto, que esa persona parezca muerta, aunque su corazón este latiendo.
Despegar al miedo es muy complicado y si lleva muchos años instalado en nuestro cerebro , es paralizador. Pero SE PUEDE. Recordar que tenemos su almohadita blanca, que tanto le gusta.
Es con eso con lo que debemos trabajar, ser más listos que él, pensar estrategias y engañarlo, para que vaya al lugar que le hayamos destinado.
Y ¿ qué es la almohadita blanca?. Es muy acojedora, blandita , luminosa y armoniosa, ES DESCANSO. Esa almohadita es la ESPERANZA, LA VIDA, LAS GANAS DE VIVIR. Y aunque el duerma apoyando su cabeza, nosotros podemos quitársela y utilizarla para que se vaya al lugar que le pertenece.
El pringoso miedo, el oscuro y desagradable miedo, puede llegar a ser muy pequeño. Podemos llegar a respetarlo , amarlo y dar gracias por su existencia, porque garantiza la nuestra. Pero no debe tener mayor lugar que un granito de arroz. Entonces lo colocaremos encima de nuestra almohadita blanca y será un enorme colchón, donde se quedará y dormirá , al no ser que lo invitemos.
Cuando dicen " el miedo es libre", no es cierto , el miedo es nuestro , es una posesión y no tiene más libertad que la que le concedamos.Por lo tanto depende de nosotros que sea de un tamaño u otro.
Buscar en vuestro cerebro la almohadita , tocarla , acariciarla y comenzar a moverla, veréis que maravilloso mundo hay debajo de ella y que enorme cuando dejamos espacio libre.
escrito por : Raquel Miragaya
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