domingo, 3 de noviembre de 2013

MI AMIGA

El día 6 de noviembre, volverá a recordarme que perdí a una amiga.

Curiosamente he llorado por ella tanto ,que si me lo hubieran contado cuando eramos niñas, me hubiera reído incrédula. Nunca supe que sucedía en nuestra relación , eramos incapaces de pasar una tarde juntas sin enfadarnos. Ahora sé que eramos la sombra una de otra, pero también la luz.

Almas gemelas . Nacimos y crecimos en una familia numerosa , eramos hermanas mayores.Teníamos la fantasía tan desarrollada que nos superaba. Creo que a las dos nos pasaba , que a veces no sabíamos si era real o fantasía , incluso momentos cotidianos.
 Nos queríamos mucho , casi en la misma intensidad en la que, a veces nos odiábamos. Pero siempre juntas , cuando algo malo nos pasaba, pues hacíamos que pasábamos por allí, y hablabamos tanto que no nos marchábamos hasta no ver que estábamos bien, aunque nos castigasen por no   llegar a la hora, ERAMOS AMIGAS.

 Pero nuestra fantasía nos separaba, o quizás nuestra realidad. Sentíamos envidia la una de la otra. !Que tontas! nadie se parecía tanto como nosotras. Caminabamos en vidas paralelas, casi nos sucedían trajedias parecidas. A mí en una etapa y a ella en otra. 

Las dos creíamos en príncipes maravillosos que nos amarían toda la vida, en cofres de tesoros que teníamos debajo de nuestras camas, en ser hadas que volaban cuando nadie las veía. Eramos sirenas preciosas , eramos amadas por buenos y malos . Creíamos en la bondad absoluta de quien  nos rodeaba. Teníamos el corazón enamorado lleno de AMOR , tan lleno que, sufríamos cualquier decepción con un dolor desgarrador.

Yo suelo decir que murió porque no le cabía tanto amor, era difícil corresponderla.

Con la madurez no sé que se rompió en ella , aunque lo imagino , nunca lo hablamos. Su padre enfermó y  eso la partió , su embarazo, su parto, etc. No somos personas que sepamos llevar las trajedias, sin que nos deje heridas abiertas de por vida.

 Recuerdo tanto nuestra adolescencia , todas aquellas veces en las que conseguíamos grandes logros y hacíamos que no escuchábamos, pero en la cara teníamos una sonrisa de sastisfaccion , de orgullo.

 Cuando enfermamos a las dos nos llevaron por caminos equivocados , pero a ella le costó la vida.

 Yo no me lo quería creer , pensé que en algún momento aparecería el hada madrina y la salvaría. Pero murió. No pude dejar de llorar durante 3 días , ni un momento. Mis ojos se pusieron enfermos, tuve que ir a urgencias y suplicar que parasen mi llanto.

 No tuve valor de despedirme en persona , no quería aceptarlo, era imposible, era uno de sus teatros , no me podía engañar esta vez.
 Creo que ese fué mi despertar. La realidad es que no existen las hadas madrinas, y que el amor no lo puede todo, que la vida no es justa, que las bellas personas también mueren porque si, aunque no tenia la edad para despedirse. Aunque su hijo la necesitaba más que a nada en este mundo, aunque  deseamos y suplicamos a los Dioses , universos y estrellas que se curase. Ella se fué.

 El día anterior hablamos por telf, porque ella quería saber los resultados de mis pruebas, yo no podía creerlo, preocupadas la una de la otra hasta el último momento.

Nos preparó una despedida digna de una mujer de su inmensa creatividad y fortaleza. Yo volví a odiarla por hacer aquello , no tenía derecho a dejar mi luz y mi sombra solas.Y sin despedirme con un enorme beso de los que ella merecía.

Y HOY, solo puedo mandar rafagas de besos al cielo y decirle GRACIAS  por haberla conocido y querido y por ser MI AMIGA.
Escrito de , Raquel Miragaya Fernandez

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