Mientras aprendo a vivir, veo cual importancia tienen las palabras.
Me encuentro en situaciones en las que digo lo que siento y se escucha otro pensamiento, pero ni uno ni otro son lo que escucha el receptor. Es curioso que también se escucha "el tono". Y ¿ qué es el tono ?.
Quizás solo depende de quien lo escucha, o quizás sea un cruce de diferentes sintonías, de interferencias en el pensamiento. Lo cierto es que son mías, pero no seria capaz de diferenciarlas.
También veo que no es lo que uno dice, si no lo que el otro escucha y en esa parte es donde está la distorsión, estamos hablando desde diferentes sintonías,mental ó sentimental.
Con el trabajo de las sombras, mi cabeza aún está más liada. Porque curiosamente quitaría responsabilidad de mis palabras por molestas que estas fueran. Pero por otro lado , sé que el poder de la palabra es muy poderoso y dañino y eso solo puede ser responsabilidad de uno mismo. ¿ O del que escucha y le hace eco de sus entrañas?
Por lo tanto ,¿ dónde se encuentra lo real, lo cierto, la verdad absoluta?. En ningún lugar y en todos al mismo tiempo.
Así que esto de convivir es de la mayor dificultad. Porque no importa lo que digas o quieras decir, también cuenta los factores de quien escucha y su sombra, del tono, de la intención , etc.
De manera que cuando uno acaba de contar su historia, no se parece en nada a la que el interlocutor escucha, incluso resulta una historia nueva. Hasta en ocasiones te dicen ,"eso no es cierto", y si tu nunca has mentido a esa persona, ¿cómo pueden soltar esa afirmación ?, porque eso SI es un insulto. No es más fácil decir " yo creo que te equivocas ", o , " yo no lo veo así " etc.
Y he aquí los dilemas , como hablar, que hacer , que decir. Solo se me ocurre una respuesta, hablar con el corazón y desde él. Corazón con otro corazón, ahí no puede haber malos entendimientos , ni diferentes interpretaciones.
escrito de Raquel Miragaya Fernandez

No hay comentarios:
Publicar un comentario